Que escuchar música con auriculares mientras se pedalea por la ciudad resta seguridad al ciclista parece estar fuera de toda duda. Sin embargo, todos los días vemos ciclistas con auriculares, y no precisamente mientras circulan por el parque y también por avenidas o bicisendas ¿Debería prohibirse su uso?

El pasado mes de noviembre, tras la muerte en apenas dos semanas de seis ciclistas que circulaban escuchando música, el alcalde de Londres, Boris Johnson, anunció su disposición a penalizar el uso de auriculares. “Es terrorífico ver a algunos ciclistas circular por la ciudad sin poder escuchar el tráfico”, declaró en la emisora londinense de la BBC. Sin embargo, las sanciones nunca llegaron y, a día de hoy, la discusión sigue encima de la mesa.

El diario británico The Telegraph ha publicado esta misma semana un interesante artículo en el que defiende precisamente esa tesis: usar auriculares en bicicleta no sólo no debería estar prohibido, sino que su uso puede ser incluso beneficioso. Citando estudios como el realizado por Katrina Jungnickel, de la Universidad de Londres, el periodista y ciclista urbano Sam Walker argumenta en un artículo que la música a un volumen razonable puede contribuir a tranquilizar al ciclista ante el estresante ruido del tráfico.

A esa postura se suman aquellos que, no sin razón, trasladan la problemática a los coches: si los equipos de sonido de los vehículos privados se fabrican para sonar a volúmenes atronadores, sin que eso suponga ningún tipo de sanción, ¿por qué debería perseguirse a los ciclistas por escuchar música? Esa pregunta se hacen blogueros como Bob Mionske, responsable de la web estadounidense Bicycle Law, referencia en materia de legislación y ciclismo al otro lado del Atlántico.

Como ocurre con frecuencia, la tecnología ha tratado de dar soluciones a la problemática. Marcas como Chilly Technology han puesto a la venta auriculares pensados específicamente para no restar capacidad auditiva a los ciclistas. Incluso otras como Cynaps han patentado unos auriculares que, vía bluetooth, se incorporan a la gorra para permitir al ciclista mantener los oídos libres mientras disfruta de su música favorita.